Càntaro

 

CÀNTARO

“Envueltos en ideas ancestrales, habitados por ellas, consideraos extraños hacia nosotros mismos como si el tiempo fuese un reflejo de aquello a lo cual ya no pertenecemos”

 


Cántaro está ubicado en un contexto en donde el arte de amasar el barro ha sido uno de los elementos que ha permitido al hombre de la región definir una identidad.

El Cántaro como elemento  femenino y contenedor, me deja intuir formas de vida, costumbres, modos de comunicación de una época distinta a la que vivimos. Estos modos de vida que se transformaron al desaparecer los objetos tradicionales en casa como las vasijas de barro, cambian y definen una cultura.

Una cultura que se ha ido moldeando de acuerdo a los elementos que se han rescatado de épocas ancestrales y nutriendo de lo que estos pobladores nos han dejado, tales como saberes, objetos en barro, tradiciones, las cuales se han actualizado, permitiendo de a poco reconstruir una imagen, que además de esto, con su huella, enciende la chispa para la búsqueda y reconocimiento de un saber ancestral. De ahí que veamos en los habitantes del Carmen de Viboral una intensa búsqueda y aprovechamiento del saber y del hacer, de su labor como ceramistas y alfareros.  

A pesar de que existe en la región un gran interés  por embellecer sus calles a través del uso de la decoración, resaltando y rescatando una tradición, existe al mismo tiempo un reconocimiento importante a la mujer, quien es la que decora las piezas cocidas de barro. Y he ahí un valor agregado. Pues si bien, hay hombres decoradores, se resalta el papel que ejerce la mujer, quien de tiempos atrás ha sido vinculada a la vida laboral por medio de esta labor. Labor que ha sido dada y ejecutada con total intuición, permitiendo vincular a las piezas de barro el jardín que las rodea, dando, por así decirlo, sentido e identidad a estas piezas, coincidiendo con la representación del nombre del pueblo donde habitan: El Carmen de Viboral, que es sinónimo de jardín.  

 

Las reflexiones alrededor de Cántaro, me permiten acercarme  a diferentes elementos donde  a partir de la acción se visualicen de un modo simbólico, las estructuras o conceptos que desconocemos, y que a diario las habitamos por medio del que hacer del alfarero, recorriendo las calles del pueblo. El Cántaro es un receptáculo de vida, pero al mismo tiempo es un elemento que hace alusión al tiempo perdido y transformado, a los objetos desaparecidos dentro de una cultura el cual nos habla de un modo de vida que ha sido  reemplazado por objetos de poco valor cultural y que al mismo tiempo nos contaminan.

La acción permite que el Cántaro sea envuelto por algodón. El hilo de algodón es un elemento ancestral que ha sido utilizado por diferentes culturas para tejer, con el cual no solo se tejen telas, sino también conceptos y elementos que configuran las ideas y los pensamientos, para así hacernos una imagen de sí mismos.

Esta acción se desenvuelve en el Parque Principal que por sí mismo ya nos habla de un lugar vital para cualquier ciudad o pueblo, ya que es el receptor de muchas historias, pero que en este caso estas historias generan contenido y  dialogo con la obra.

Dos momentos importantes en la historia de las ciudades son la construcción del templo de Dios y las esculturas que representan los próceres de Colombia.  Información  latente en el espacio habitado, la cual invita a reflexionar en como una cultura se transforma, pero al  mismo tiempo lleva consigo la carga de la dolorosa imposición de los ideales  y rechazo de los principios naturales.

No se pretende rescatar o denunciar, sino traer al presente esa información que de alguna manera emana del entorno, de las calles y construcciones habitadas y deshabitadas; traerlas de nuevo al presente  porque desconocemos la historia de nuestras raíces.

Finalmente se escribe sobre una lona de algodón con achote una frase propia que reflexiona  acerca de la esencia de la obra: “Envueltos en ideas ancestrales, habitados por ellas, consideraos extraños hacia nosotros mismos como si el tiempo fuese un reflejo de aquello a lo cual ya no pertenecemos”

 El achote es una tintura natural  utilizada durante años por culturas ancestrales, y de vital renombre en la comunidad indígena Emberá. La acción de escribir sobre la lona permite ligar a la propuesta las letras que podrán dar inicio a una nueva reflexión, teniendo en cuenta que las letras precolombinas (literatura) también han sido borradas del mapa, y que poco se conoce de los escritos dejados por los antiguos habitantes, siendo así de mayor conocimiento las obras en cerámica, orfebrería y escultura.  ¨Toda literatura refleja determinado universo intelectual y sentimental conocido por los destinatarios del discurso poético o filosófico. ¨  

 


La acción se desarrolla en el municipio del Carmen de Viboral.

Ubicada en la Calle de la Cerámica, me preparo para caminar un trayecto de dos cuadras en dirección hacia el Parque Principal, vestida con una tela de algodón blanca amarrada sobre mi cuerpo y pies descalzos, levanto el cántaro de barro rojo y lo llevo abrazado a la altura de mi vientre. Transito lentamente hacia el parque donde al llegar descargo el cántaro justo entre la iglesia y la escultura de Simón Bolívar. Estando allí, saco del cántaro una tela blanca de 1.50 X 1.50 cm la cual extiendo en el piso y ubico sobre ella el cántaro del cual también saco un ovillo de algodón blanco, con el cual comienzo a envolver dicho objeto. Al terminar la acción de envolver, ubico el ovillo al lado derecho del cántaro y saco un pequeño frasco que contiene achote disuelto en agua. Finalmente se escribe sobre la lona una frase propia que reflexiona  acerca de la esencia de la obra: Reconocer la memoria perdida de los espacios habitados.

 

 

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